Los Institutos Seculares
Los Institutos Seculares
Los Institutos Seculares son una forma de consagración total a Dios, reconocida por la Iglesia en 1947 con la constitución apostólica “Provida Mater”.
Los miembros de los II.SS. eligen vivir los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia, permaneciendo en su propio ambiente familiar y social, sin tener signos externos que los distingan de los demás fieles, plenamente integrados en las realidades terrenas, que interpretan a la luz del Evangelios, y en el cual actúan según el espíritu de las bienaventuranzas. Como Jesús en Nazaret, buscan la santificación de lo cotidiano y se comprometen a asumir las situaciones y las responsabilidades temporales para transformarlas a la luz de la Palabra, en una donación total a Cristo y a su Iglesia.
Para no distinguirse de los demás y para conservar una mayor libertad de acción, mantienen la reserva sobre su pertenencia y la pertenencia de otros miembros a un Instituto Secular
Para ser fieles a su propia vocación se comprometen a realizar día tras día una síntesis vital entre oración y acción, colocando en el centro de cada jornada la Eucaristía, la escucha y la meditación de la Palabra de Dios.
Los Institutos Seculares no preven vida en común, pero sí piden un sentido profundo de comunión y de pertenencia que se expresa con un vínculo estable y que se realiza en una relación de fraternidad y de comunión, de encuentro y de diálogo, de apoyo y de comunicación de experiencias. Al entrar en un Instituto Secular se acepta el seguimiento de Cristo, asumiendo el estilo de vida que el Instituto presenta. Los miembros encuentran en el Instituto el apoyo de los Responsables, de los medios de formación, el estímulo en la verificación recíproca y momentos de encuentro.
Cada Instituto se caracteriza por el carisma que lo ha originado y por la espiritualidad que encarna.